Fragment del llibre VOLAR de Henry D. Thoreau de [ pepitas de calabaza ed.] de Logroño. 2016. Pàgines 35-36.

21 de abril de 1852.
Por el lado oriental de Ponkawtasset oigo cantar alegremente a un zorzal robín desde una rama del bosque, bajo la lluvia, en un paisaje que ahora se ha vuelto desolado y agreste. Su canto forma un contraste extraordinario que resarce de la tormenta. Es como si la naturaleza dijera: ”Tened fe, yo sé hacer estas dos cosas”. El robín canta con gran potencia, como un ave de gran fervor que pudiera ver el brillante futuro que se oculta tras la oscuridad del presente , y que quisiera tranquilizar a la raza humana, como alguien a quien le hubieran sido entregados muchos talentos y fuera capaz de multiplicarlos. Hay sonidos que pueden resucitar a un moribundo. Y estos pájaros no cantan con desesperación, sino con una melodía pura, inmortal. […]

Pero el zorzal robín canta también aquí, en el bosque, desde una distancia que ignoro. “ ¿ Cantaría también así en tiempos de los indios ? ”, me pregunto , porque siempre he asociado ese sonido con un poblado y un calvero en el bosque, aunque ahora detecto en su canto la condición agreste de los aborígenes, y puedo imaginarlo como un pájaro del bosque que cantaba así cuando no había ningún oído civilizado que pudiera oírlo , con una melodía forestal tan pura como la del zorzal maculado. Todas las cosas genuinas conservan ese tono agreste, que ninguna cultura verdadera es capaz de destruir. Y le oí cantar tal como habría podido sonar a oídos de un indio, cuando cantaba al atardecer desde el olmo que se elevaba sobre su tienda , que en la mente del piel roja se asociaba con todos los sucesos de la vida, sobre todo de su infancia. En ocasiones anteriores yo tan solo lo había oído cantar con las cadencias que evocaban la vida en una aldea de hombres blancos; pero ahora ese canto evocaba la vida del piel roja tal como llegaba a oídos de los niños, cuando el pájaro cantaba mientras ellos iban fijando en sus varillas las puntas de flecha, que la lluvia hacia brillar sobre los enjutos rastrojos.

Y así cantan los pájaros en torno a esta extensión de agua, algunos desde los alisos que la rodean, otros a mayor distancia, desde las cumbres de las lomas. Este rio es el centro de su vida.